Anécdotas de ayalde       Anédotas de las alumnas de ayalde Cuentanos tu anécdota

1ª Directora de Ayalde

Clotilde Berjillos, Cloti, como la conocíamos todas, fue la primera directora del colegio. Tuvo un papel destacado en “echar a andar” el colegio en aquel curso de 1972. Los comienzos siempre son difíciles y lo que nos interesa es que nos cuente esta experiencia tan enriquecedora en el plano personal. Ayalde es hoy lo que es porque desde el principio se pusieron bien las piedras angulares.

 

1. Nos situamos en agosto-septiembre de 1972 ¿Cómo fueron sucediendo las cosas para que el colegio diera sus primeros pasos? ¿Cómo era el Bilbao de entonces?

 

Yo llegué e Bilbao para hacerme cargo de la dirección de Ayalde a comienzos del verano de 1972. De hecho era el mismo día en el que había una reunión en un Hotel de Bilbao con la finalidad de informar a los padres de la marcha del colegio y de un tema concreto, muy importante para las madres. Pues bien el tema en cuestión era la comida: no iba a haber cocina en Ayalde ese primer curso y habían buscado una empresa que la traería. Esto suscitó bastante motivo de consternación y dio mucho que hablar. Jose María de Lecea se encargó de este tema y lo llevo a cabo con "arrojo y valentía", ya que no era un tema fácil. Yo a esa reunión ni siquiera asistí como la directora. Nadie me conocía todavía. Así que me senté sencillamente como una más, entre los padres allí reunidos. Una anécdota simpática. Una señora que estaba a mi lado me preguntó a bocajarro ¿quién es la directora de este colegio?. A lo que naturalmente respondí: Yo, y resultó tan insólito que las dos nos echamos a reír a carcajadas.

El colegio había recorrido ya sus primeros pasos de promoción y de puesta en marcha, cuando yo llegué. Aunque quedaba mucho por hacer, por supuesto. Se había alquilado, por unos meses, un pequeño apartamento en el que cada día nos reuníamos a trabajar mañana y tarde, Montse Figa, María Antonia Baratech y yo con la asistencia frecuente de los dos profesores de Gaztelueta. (Feliciano Correa y Manolo Gómez Conde) En la junta directiva del colegio estaban también Mari Pili Ibars y otra cuyo nombre no recuerdo...han pasado tantos años!

Bilbao era entonces una ciudad no muy grande, pero era muy acogedora, con mucha clase (tono humano) y muy agradable para vivir allí.

 

2. San Josemaría tenía mucho interés en crear colegios de clara inspiración cristiana y con un ideario en el que se pusieran en práctica sus anhelos sobre la educación. ¿Crees que se plasmó bien esta misión?

Yo creo que se plasmó en el nuevo colegio lo que san Josemaría deseaba para este tipo de instrumentos. No comenzó bajo el signo de FOMENTO, como el resto de los colegios -labores personales-, en España, sino que lo hizo bajo el de una Sociedad en la que los componentes de la misma eran padres del colegio que tenían clarísimo el ideario de San Josemaría, y que pusieron "toda la carne en el asador" (como se suele decir) y todos sus esfuerzos, su preparación profesional, (casi ninguno en la enseñanza), su conocimiento profundo de la realidad vasca y su ilusión por sacar aquel instrumento que iba a ser muy positivo para las niñas.

 

3. ¿Cómo se afronta esa "página en blanco" de empezar un colegio desde los cimientos?

La "página en blanco" de empezar un colegio desde los cimientos se afronta, la afrontamos, en aquel momento, con la "audacia de los conquistadores", con mucha ilusión, empeño, sentido optimista de las cosas, de las situaciones, sin lamentaciones inútiles, con sentido de la realidad y la convicción de que iban a salir cosas mal, pero que cuando así sucediera les daríamos la vuelta y las volveríamos a estudiar y volveríamos a empezar Fue un trabajo intenso, tanto en papeles como en palabras ya que nos reuníamos con bastante frecuencia para aclarar, matizar, "descubrir", decidir. Todos íbamos a lo mismo, y todos –los padres, los profesores que nos ayudaban, la junta directiva del colegio- teníamos muy claro que queríamos sacar adelante un instrumento que iba a ser para mucho bien en la sociedad bilbaína.


4. ¿Qué procesos de promoción realizabais en ese momento? ¿Cómo fueron llegando las alumnas a Ayalde?

La primera promoción del colegio fue de familia en familia, de una en una, como suele pasar. Una vez comenzado el colegio, en septiembre de 1972 la promoción sin embargo se hizo sola. El primer año hubo padres que no se "atrevieron" a traer a sus niñas temiendo que aquello no iba a dar resultado, pero una vez visto que lo había dado, lo que teníamos que hacer cuando se empezó a admitir nuevas alumnas para el curso siguiente fue aprender a rechazar solicitudes sin "ofender" a nadie y a dar esperanzas sin concretar fechas. El primer año tuvimos alrededor de 350 alumnas y el segundo 500 y el colegio solo subió un curso, así que hicimos filigranas con los padres, yo al menos tuve que hacer bastantes.

 

5. Al principio érais poquísimas profesoras trabajando en el colegio, ¿Cuántas? ¿Qué recuerdas del primer equipo de profesoras?

El primer año fuimos 18 profesoras, que casi se doblaron al siguiente. Lo que recuerdo del primer equipo de profesoras es más o menos lo que recuerdo de los primeros padres promotores: ilusión, esfuerzo, empeño por sacar adelante un colegio que sentían suyo, un gran compañerismo, mucho interés profesional y un ambiente muy cálido entre nosotras. El segundo año, aunque siguió siendo bueno el ambiente, se notó, yo al menos lo noté, que el número había crecido y la intimidad de la "sala de profesoras" se había debilitado. Algo normal por otra parte. Las primeras habíamos comenzado el colegio, todas, en un día de lluvia de mediados de septiembre, pisando charcos y convenciendo a los padres que aquello no importaba, que las obras se iban a concluir pronto, que todo iba a ir de maravilla. Todo aquello nos unió. El segundo año comenzó con sol y sin necesidad de convencer a nadie y aunque fuera lo mismo, ya no era igual.

 

6. Hoy en día se exige titulaciones y experiencia a todas las profesoras, en aquel momento ¿era igual? ¿Cómo se les iba formando?

A todas las profesoras que hubo desde los comienzos, se les había pedido titulaciones y experiencia a la hora de seleccionarlas. Teníamos muchas solicitudes por lo cual no fue difícil conseguir un buen profesorado. Para su formación teníamos reuniones periódicas formativas y de trabajo con todas y reuniones de trabajo por departamentos o individuales, que Montse Figa llevaba con mucha exigencia y responsabilidad".

 

7. Las primeras alumnas fueron una prueba de fuego para futuras promociones. ¿Cómo se transmitía el ideario del colegio por entonces?

Yo pienso que no ha cambiado tanto la forma de transmitir un ideario y de dar formación en este tipo de colegios. Han cambiado los planes de estudio y la forma de llevarlos a cabo según los gobiernos y las distintas leyes educativas, pero transmitir ideales, formar, enseñar y hacer personas de valía de cada una de las alumnas, entonces, como ahora, se basaban en lo que san Josemaría quería para "los colegios".

 

8. Al ser un colegio pequeño al principio ¿conocías a todas las alumnas? ¿Qué trato tenías con ellas?

Al principio, yo puedo decir los 2 años que estuve allí, en efecto conocía a todas las alumnas, hasta a las pequeñas de infantil. El trato con ellas era de una gran confianza y respeto también (entonces la educación, las buenas formas, estaba en alza en cuanto a su valoración, no quiere esto decir que no hubiese que batallarlo con las alumnas). Hubo una madre que vino una vez al colegio pensando que yo era una alumna de infantil porque su niña de 3 o 4 años, hablaba de mí como si fuese tal. Se llevó la sorpresa de su vida al enterarse de que yo era la directora.

 

9. ¿Qué acontecimiento, anécdota recuerdas con especial cariño de tu paso por el colegio?

Una anécdota simpática: Había muerto el padre de uno de los sacerdotes del colegio por lo que hubo una Misa por él. Una de mis tuteladas de 7 años, que había estado en la Misa vino a verme después. Le pregunté si había rezado por el padre del sacerdote, que se había muerto y me dijo que no, que no habían dicho nada en la Misa de que se hubiese muerto, que lo único que habían dicho era "que había fallecido".