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Entrevista a Mila Ibaseta. 40 años en el colegio

Mila Ibaseta, cumple 40 años de trabajo en la Secretaría del colegio, los mismos que celebra Ayalde. Es la única trabajadora que permanece en el colegio desde los inicios. Sin llamar la atención, sin hacer mucho ruido. Mila resalta por su discreción y buen hacer.

Desde su "escondite" en la Secretaría, Mila nos acerca a los acontecimientos más entrañables, a las personas que han pasado por el colegio y han dejado huella, a su contacto cercano con las profesoras y alumnas... en definitiva, qué han sido para ella estos 40 años en la Secretaría del colegio.

 

¿Qué recuerdas de los primeros días de aquel curso de 1972?
Tengo que decir que fue mi primer trabajo. Acabé de estudiar en junio y el 1 de noviembre estaba trabajando en Ayalde, y todas sabemos con qué ilusión se vive ese momento. Recuerdo que me llamaron para hacer una entrevista en Sestao. Hice también un examen y, cuando acabé, me dijeron que era para la secretaría de un colegio y que ya me llamarían, porque había dos profesoras que también se habían presentado para el puesto, y claro, yo me fui pensando que se lo darían a una de ellas. Pero cuando llego a casa, me dicen que me habían llamado, que tenía que ir al día siguiente, que tenía que coger el autobús de Las Arenas en la parada de Kioto y como referencia, me dejaron el detalle del uniforme. Yo, con mucha ilusión y muchos nervios, me presenté en la parada, me fijé en las niñas que llevaban ese uniforme, les pregunté si eran del colegio Ayalde y subí con ellas al bus.
A estas alumnas siempre las recordaré, porque me dieron el encargo del bus y hay que ver la guerra que me daban, pero luego estaban siempre dispuestas a ayudarme en secretaría, en cuanto tenían un descanso.
También recuerdo a los padres de esos comienzos; siempre te apoyaban. Así mismo al 1º equipo directivo compuesto por Clotilde Berjillos, Montse Figa, Mª Antonia Baratech, Isabel González de Langarica, Marisa Muñoz Cobos y Mª Pilar Ibarz. Y tengo que decir que Mª Pilar Ibarz había sido profesora mía, me dio geografía económica, y fue la que se acordó de mí para este trabajo y por la que estoy aquí y cómo no de Manuel Toribio, que fue el que me examinó
Las profesoras, cuando yo llegué, eran un grupo ya hecho, porque habían hecho un curso en verano, y porque habían comenzado en septiembre y yo en noviembre, pero como éramos pocas, era fácil ser equipo.

 

¿Cómo fueron desarrollándose los acontecimientos: había autobuses, comedor...? ¿Funcionaban todos los servicios?
Pues, como ya sabéis, el colegio empezó a funcionar con una fase hecha y otra en obras, con los inconvenientes que tienen todos los comienzos, pero con mucha ilusión por parte de todas. Sí, había autobuses, claro, y también con algunas anécdotas: si se averiaba el primer servicio, venía el del segundo y nos subía a todas, bien apretaditas, pero llegábamos bien.
En el comedor, al principio, como no lo habían acabado, nos daban la comida en unas bolsas, con unos sándwiches y fruta, y estaba muy rica. Cuando acabaron el comedor, nos traían la comida de Cordon Bleu, yo servía en el autoservicio y las niñas de 6º, que eran las mayores, se ponían cada una en una mesa rodeada de pequeñas y las ayudaban y enseñaban a comer. Como ves, todas colaborábamos en todo.

 

Desde la Secretaría se tiene la ventaja de estar en contacto con todo el personal del Colegio, ya sé que no es justa la pregunta, pero ¿De quién tienes un especial recuerdo, por su carácter, cercanía, amistad...?
Pues es verdad que es una pregunta de difícil respuesta, porque, en tantos años, puede que me deje a alguien y me daría mucha pena. En general, siempre me he llevado muy bien con mis compañeras, pero dicho esto, quiero recordar con mucho cariño a Montse Figa, a Tori Garcia, a María Castellanos, a Ana Franco, a María Torres, a Begoña Yanke, que hizo mucho por el personal no docente y por el colegio, y, cómo no, a Josefina Martínez. También a Capellanía, que siempre agradecen nuestro trabajo.
Un agradecimiento muy especial a Magdalena Castellanos que estuvo conmigo en mis peores momentos, por duros. Y a Don José Luis de Santiago, que siempre tiene un recuerdo y una oración para mis padres en sus aniversarios. Hay detalles que llegan al corazón.

 

Muchas veces, Secretaría, y en general el personal no docente queda a la sombra del día a día en el colegio, pero sabiendo de su importancia para el funcionamiento del colegio. Pero me imagino que al principio sin tanta tecnología, el trabajo sería más costoso y que habríais tenido que trabajar a destajo.

¿Qué anécdotas tienes al respecto? ¿Quiénes estabais al principio?
Sí, la verdad es que la forma de trabajar ha cambiado mucho; todo era manual o con máquina de escribir. Las listas se hacían cada mes, una por profesora y asignatura, y me sabía los nombres y dos apellidos de todas las alumnas. No había fotocopiadoras, teníamos una multicopista, que funcionaba con unos clichés que perforaba con la maquina y luego los entintaba y sacaba las copias de los apuntes y de los exámenes que nos pedían las profesoras (además tenía que tener mucho cuidado de romper la hoja que iba a la papelera, porque las alumnas eran muy rápidas y podían copiar las preguntas).
Sí, se trabajaba mucho, pero ahora también se trabaja mucho, solo han cambiado los medios.
Cuando yo entré, había una encargada de secretaría, pero se fue muy pronto y me quedé sola hasta abril que empezó a trabajar conmigo Blanca y estuvo unos cuantos años hasta que se casó y se fue a Alemania, donde sigue viviendo y con la que mantengo relación por carta y nos vemos siempre que viene. Y en los cursos siguientes fueron entrando la telefonista, las celadoras, las del comedor...

 

Mila, 40 años dan para mucho, han pasado muchas cosas en el colegio ¿Qué momentos de la historia del colegio no se te borrarán de la retina?
Como tú me decías, el personal no docente quedamos un poco en la sombra, y nos pasa que participamos de todo en los preparativos, pero nos quedamos ahí, porque ese es nuestro trabajo. Y algo que viví con emoción fue la visita de la Virgen Peregrina.