Anécdotas de ayalde       Anédotas de las alumnas de ayalde Cuentanos tu anécdota

Juanjo Alonso

Juanjo Alonso es uno de los padres promotores de los Colegios Ayalde, Munabe y Arangoya. Actualmente tiene ocho nietas estudiando en Ayalde. En esta entrevista nos hace un repaso de lo que fueron los inicios del Colegio. Sus ilusiones, necesidades, el entusiasmo por el trabajo y por su familia hicieron que se convirtieran en una realidad: Ayalde.

 

¿Qué necesidades teníais en aquel momento para hacer un colegio para vuestras hijas? Todos los que empezamos veíamos que nuestras hijas carecían de un colegio que tuviera el Ideario y el modelo educativo propuesto por el fundador del Opus Dei, San Josemaría Escrivá de Balaguer. Este tipo de colegio ya existía en otras provincias.

 

 

¿Cómo surge la iniciativa de hacer Ayalde? Un día me enteré que había unos padres que querían hacer algo, un colegio para empezar en el 73, pero entonces no iba a entrar una hija mía y me ofrecí colaborar con la condición de empezar el 72, y así fue. Empezamos varios padres, Pedro Rodriguez Sahagún, Javier Acha, Fernando Mendieta, Emilio Clares y Juan Chapa que fue el arquitecto.

 

¿Cómo os pusisteis “manos a la obra”? nos pusimos en contacto con Fomento que nos daba las líneas generales para hacer el colegio y empezamos a mediados del año 69. Empezamos negociaciones con las Cajas de ahorro y con padres que nos respaldaran. No fue difícil, porque esto mismo que sentíamos nosotros, lo sentían muchos padres de Gaztelueta.

 

¿Cómo encontrasteis la ubicación? Compramos esos terrenos en Loiu, que eran más grandes de lo que necesitamos, así que pensamos hacer también un colegio de varones. Munabe empezó cuando terminamos Ayalde, un año más tarde. Nos gustó por la cercanía con Bilbao, y porque en aquel momento había tren en lo que es ahora el aparcamiento. Tuvimos dificultades con los terrenos que eran de arcilla y necesitamos de un zahorí para encontrar agua.

 

Luego habría que buscar profesoras, alumnas… Rápidamente encontramos a un buen equipo de profesoras, y la cosa empezó a funcionar. Y tal y como estaba previsto, Ayalde comenzó su actividad docente el 18 de septiembre de 1972. Empezaron unas trescientas alumnas repartidas en ocho niveles, dos de Preescolar y seis de Educación General Básica, que entonces se estrenaba.  

 

Tú pusiste el nombre al colegio, ¿por qué Ayalde? Me gustaban los nombres tradicionales, con raíces vascas. Y empecé a darle vueltas y vi que el barrio en el que estaba ubicado era Ayarza, y que era bueno que el Colegio estuviera relacionado con el sitio. Yo estaba barajando Ayarbe, Buztiñaga y Loreamendi pero había otro que me gustaba más, Ayalde, a todos les gustó más. Y es el que pusimos el ocho de septiembre de 1969.

 

¿Y el escudo? Después de ponerle el nombre empecé a hacer el escudo. Este escudo se me ocurrió inspirándome en los colegios ingleses. La estrella es el símbolo de la estrella norte, que guía, que orienta… muy relacionado con la educación. Los corazones no son corazones en realidad, son panelas muy típicas en los escudos de esta zona. Cogen forma de corazón, y me pareció un símbolo muy bonito para un colegio de chicas donde lo que tienes que educar es principalmente su corazón, y le puse agua debajo porque simboliza el temporal y el esfuerzo que supone la educación.

 

¿Qué balance hace de estos 40 años? Han pasado ya muchos años y aquellas niñas son ya madres, y aquellos padres abuelos. Ellas hacen más asombroso este milagro patente de que las triste tejera abandonada donde se construyó el Colegio se haya convertido en un frondoso parque y la arcilla en verde césped, que preside una Virgen gozosamente contemplada, y de que tantas esperanzas alimentadas por padres y profesoras hayan dado frutos tan evidentes. Es momento de acción de gracias, de recordar y emocionarse, de dar un fuerte empujón a lo que merece la pena.